La escuela de Alicia
http://escueladealicia.noadforum.com/

La socialización
http://escueladealicia.noadforum.com/viewtopic.php?f=2&t=18
Página 1 de 1

Autor:  Arantza [ 26/09/2008, 16:58:49 ]
Asunto:  La socialización

Os pongo este texto para ir reflexionando y luego vuelvo con otro, sobre la socialización negativa a la que nuestros hijos están expuestos tantas veces en los colegios.

También quería comentar la idea del Padre Iraburu -hablando de las comunidades utópicas- de ofrecer una nueva socialización despues de des-socializar al niño, una buena.

Os dejo, sorry, siempre corriendo...

http://www.corazones.org/diccionario/ed ... _hogar.htm

Autor:  Arantza [ 26/09/2008, 18:14:33 ]
Asunto:  Re: La socialización

Vuelvo, quizás haya que pasar este hilo al apartado del Homeschooling, pues creo que el tema de la socialización, no siendo un exclusivo problema de los padres que educan en casa (me atrevería a decir que quizás el problema lo tengan los que mandan a sus hijos al colegio), es uno de los argumentos en contra de la educación en casa. No sé qué os parece.

Autor:  admin [ 26/09/2008, 19:19:57 ]
Asunto:  Re: La socialización

+

Trasladamos, pues, como señala Arantza, el hilo de la socialización a este subforo. Para muchas personas la "socialización" se ha convertido en el argumento preventivo para descalificar la educación en casa.
¿Es cierto que la educación en casa daña la socialización del niño? ¿Es la socialización un proceso lineal o evolutivo, y cómo funciona? ¿Son los colegios y guarderías lugares que favorecen la educación? ¿En qué sentido?

Vamos a ir viéndolo.

J.A

Autor:  admin [ 30/09/2008, 22:38:44 ]
Asunto:  Re: La socialización

A continuación, reproduzco un artículo misteriosamente suprimido (oficialmente "por repetitivo") de la revista Chesterton (nov 07):

La socialización escolar de los infantes

En el artículo precedente empezábamos a cuestionarnos el mito de que la escuela socializa al niño. El tema daría como para un tratado completo sobre la erradicación del sentido crítico en nuestra época.
Sin asomo de duda atribuyo en gran medida mi actual felicidad a mi providencial y relativamente tardía escolarización: para cuando caí -con seis años- en las pedagógicas manos de los claretianos, éstos ya no pudieron hacer nada por socializarme. Ni por socializarme, ni por arrebatarme la fe católica, aunque doy fe de que a ambas cosas se dedicaron con un tesón digno de mejor causa: sin ir más lejos la de cumplir con sus votos. ¡Bendito sea Dios por haberme dado una madre católica que trabajaba... en sus labores!
Los “jardines de infancia” o las llamadas escuelas infantiles se originaron como un remiendo al tejido social que se resquebrajaba por la forzada incorporación de las madres al mercado laboral. Nacieron como guarderías, es decir, como lugares en los que depositar a los infantes porque las madres se veían obligadas por un sistema social perverso a abandonar sus hogares en busca de una contribución monetaria a la subsistencia familiar. Ése es el prosaico origen de estas instituciones de nombres eufemísticos. A nadie se le daba un bledo si las guarderías socializaban o no, pues se trataba de un mal necesario, no de algo buscado por sí mismo. Durante decenios, las madres que pudieron se sustrajeron a la atracción del “mundo laboral”, con el feliz resultado de que gran parte de los hijos de aquellas generaciones recibieron el benéfico influjo materno en los primeros y cruciales años de sus vidas. Hace años que la mayoría de las esposas y madres engrosa el mercado laboral, y así, lo que nació como medida residual y supletoria ha venido a convertirse en norma: la gran mayoría de los infantes ocupan plaza en alguna de esas estabularias instituciones, y no pocos lo hacen siendo renacuajos de pocos meses.
La conseja de la propaganda totalitaria dice que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. La mentira no se vuelve jamás verdad, pero a base de insistir se vuelve persuasiva. Ahora resulta que hemos llegado a interiorizar hasta tal punto la consigna de que la escuela (¡y particularmente la infantil, la guardería!) es harto conveniente porque socializa al niño, que se ha llegado a creer la necesaria conclusión: “Es mejor que lleves al niño a la escuela infantil, porque si no, no socializará”.
Ya vimos que esa preocupación porque los niños socialicen es un miedo irreflexivo, un hacer de la necesidad virtud, insistimos en que los niños nacen sociables y que lo que necesitan es un entorno favorable y virtuoso para desarrollar y vigorizar esa saludable tendencia, que no es otra cosa que la tendencia a lograr su fin propio y su felicidad.
Lo curioso es cómo un parche (generado por una sociedad tan enferma que no ve otra solución para progresar que deportar a la esposa de su hogar) ha llegado a reinventarse a sí mismo, de modo que lo que fue un paliativo a un mal se nos aparece ahora como un bien deseable en sí mismo. No sólo eso, sino que la situación originalmente buena –el pacífico desarrollo del niño a las faldas de su madre– se nos presenta como un atentado al futuro del niño.
La batalla de la educación es ante todo la batalla de la recuperación del sentido común, del buen sentido.
Puede que por socializar se entienda aprender a defender el propio territorio con mordiscos y patadas en un ambiente en que el niño no es más que uno más, o quizás socialización quiera decir progresiva adquisición de enfermedades en un ambiente mefítico en el que los niños se contagian todo el vademécum de un galeno, más los piojos, liendres y demás parásitos asquerosos que transitan en procesión de un crío al otro. El resultado, además, es que en cuanto el niño da síntomas de escarlatina o de paperas, se le veta el acceso al recinto “educativo” y es repatriado a su casa, hasta que exhiba una salud envidiable. Las madres, inamovibles de su puesto de trabajo ven con terror cómo su niño les es devuelto por aquellos a quienes les confió su socialización y procuran persuadir a los encargados de los centros de que su niño está sano como una manzana... con lo que el ciclo infernal de los contagios no puede tener fin.
Bueno, más adelante nos enfrentaremos a fondo con la inexistente socialización en la escuela obligatoria, a partir de los seis años.

(Nota: este artículo lógicamente no tuvo secuencia).

Autor:  Arantza [ 01/10/2008, 09:45:45 ]
Asunto:  Re: La socialización

Citar:
Bueno, más adelante nos enfrentaremos a fondo con la inexistente socialización en la escuela obligatoria, a partir de los seis años.


Habrá que pedirle al autor por favor que nos escriba la continuación. Se lo voy a rogar como madre que necesita articular lo que ya sabe, pero que no sabe expresarlo así de bien.

Oía anteayer en el programa de Monseñor Munilla en Radio María explicando el Catecismo de la Iglesia Católica que el primer lugar de socialización es la familia. Esta primera, natural y necesaria socialización es de la que carecen nuestros niños hoy en día. Un niño de 0 a 3 años no necesita escuela infantil, sino a su madre. Es una verdad tan grande y tan negada, es lo del cuento del emperador desnudo, hizo falta un niño que gritara a la multitud lo que todos veían y no se atrevían a decir. Lo que pasa es que no queremos oirlo, por ello este tipo de artículos no se suelen leer, no se suelen publicar. Son revolucionarios.

Realmente, me gustaría que este autor nos escribiera la segunda parte, porque estoy convencida de que va a ayudar a muchas familias a romper el mito de la socialización, pues como os decía al principio, la socialización puede llegar a ser el motivo por el que unos padres decidan educar a sus hijos en familia. Sé que esto que digo es un poco polémico, y que realmente, una de las dificultades que tenemos muy reales los que educamos en el hogar es el poder ofrecer a nuestros hijos enriquecedoras relaciones sociales de las que obviamente carecen, pero no viene mal denunciar la falta de verdad que hay en esa "socialización" que lo que quiere más bien es socializar a los niños en el sentido de apartarlos de la autoridad e influjo paternos para hacerlos productos sociales, no de la familia. Por no decir que nosotros, los que educamos en casa, somos blanco de toda crítica en este sentido, y en cambio a nuestro alrededor vemos niños que carecen de hermanos, niños que carecen de la presencia de padre y madre la mayor parte del día, toda la semana, que no están siendo educados sino instruidos, con interminales horas inhumanas de clases en el colegio, clases extraescolares, campamentos, cuidadoras, actividades sin fin.

Autor:  admin [ 01/10/2008, 10:12:20 ]
Asunto:  Re: La socialización

+
Arantza, tú lo has expresado de forma muy clarita y directa. El autor del artículo no lo hará mejor.
Pero le insistiremos y algo más saldrá. Un día de estos. Seguro.

Autor:  Arantza [ 01/10/2008, 10:20:40 ]
Asunto:  Re: La socialización

Sí, sería muy interesante. Estaba pensando que se referirá también a lo que los ingleses llaman "peer pressure", literalmente presión de los compañeros, o presión del grupo. La tensión a la que nuestros hijos están sometidos a conformarse y uniformizarse con el grupo en el que se encuentran metidos, en la que no tienen la libertad de vivir conforme a otros valores, no tienen los recursos ni los apoyos. Y esto ocurre por desgracia hasta en buenos colegios.

Autor:  admin [ 01/10/2008, 11:21:51 ]
Asunto:  Re: La socialización

+
(Mientras llega otro artículo más sistemático sobre la socialización en la escuela, ahí va uno que sí se publicó, en octubre de 2007, en el mismo medio. El título es engañoso, pues toca temas previos y sólo de refilón se centra en los colegios. Por si sirve de algo y para tomárnoslo con buen humor).

La escuela socializa al niño

El ser humano es social por naturaleza, no por graciosa concesión del ministerio de educación. El padre de un recién nacido recibe abundantes consejos de buscar para su vástago una escuela infantil: “Así los padres estáis más libres y para el niño es mejor, porque socializa”. Los padres, muchas veces forzados a trabajar él y ella, calman su mala conciencia con eso de que es mejor para la criatura, que socializa. Lamento romper esa ilusión, pero eso de que el niño socializa en esos centros es una bola.
El buen sentido y la sabiduría cristiana nos enseñan que la vida en sociedad está en la naturaleza humana y que, naturalmente, el niño tiende a esa vida. No hay que hacerle social, porque lo es. La sociabilidad natural ha de desarrollarse y formarse, pero el crío, al trasponer el umbral de la escuela, es plenamente social.
Cuando alguien se plantea educar a su hijo en casa se suele encontrar no tanto con la preocupación por la bondad de la enseñanza que vaya a recibir, sino con alarmados ciudadanos que esgrimen la maldición del mito: “Será un raro”; “no socializará”. Conozco decenas de niños y de jóvenes educados fuera del sistema escolar y doy fe de que no sólo no tienen plumas en las orejas, sino de que en cuanto a capacidad de entablar relaciones, buenos modales, cortesía, instrucción, docilidad y, sobre todo, alegría, no podrían recibir lecciones de sus coetáneos escolarizados.
Cuando una madre –en presencia de sus niños asilvestrados, chillones, maleducados, irrespetuosos, antojadizos, caprichosos, tiranos, siempre insatisfechos y aburridos, pero legalmente escolarizados– me fustiga con amenazas de los indecibles males que le esperan a mi hijo si no lo escolarizo, guardo un resignado silencio.
La socialización nunca ha sido una preocupación educativa hasta hace pocos años. En los tratados clásicos de educación el tema ni se plantea, porque se trata de formar personas libres y virtuosas. Hoy, sin embargo, lo de socializar ocupa el primer puesto de las preocupaciones, y nunca como hoy la escuela había devuelto a la sociedad adolescentes tan poco sociables, tan centrados en sus vacíos egos, tan adolecientes, es decir, tan enfermos.
El hombre, naturalmente social, no necesita de ninguna ortopedia que le insufle sociabilidad: le basta el afecto cordial de su familia, una educación inteligente y la vida sana, para convertirse en un tipo magnífico. La escuela puede cooperar con ese desarrollo, siempre que se ajuste a su propia naturaleza, algo que hoy en día no puede darse por descontado.
Hay que liquidar el mito de que la escuela socializa y de que sin ella el niño crecerá con algún enigmático trauma, que será un tarado toda la vida. ¿Existe alguna prueba de esa afirmación? Ninguna.
La experiencia de quien ha sobrevivido a la escuela nos hace haber sido testigos de la crueldad y la indiferencia con la que un grupo de gente menuda se ceba en el más débil, el más larguirucho, el más bajito, el menos agraciado, el más simplón, el gordito, el gafotas... haciendo imperar la ley de la manada –lo contrario de la sociedad– durante etapas enteras de la infancia. Poner juntos a muchos niños simplifica la tarea de encontrar maestros adecuados, pero las indudables ventajas que eso ofrece no eclipsan los no menos ciertos riesgos de crear mundos pequeños en los que los niños –salvo una vigilancia y un cuidado maternales, sabios y santos– den rienda suelta a su pecado original y a su aún escasa racionalidad. Sin gran dosis de prudencia y de santidad, los “mundos pequeños” que siempre son las aulas de un colegio degeneran en bandas en las que se aprende lo contrario de las virtudes necesarias para la auténtica vida social. No sólo se ven perjudicados los niños que son objeto de abuso, sino todos los que contemplan, aprenden y adquieren malos hábitos sociales, de pasividad frente a la injusticia, de relaciones basadas en la apariencia y en la superioridad, de complicidades en lugar de incipientes amistades virtuosas.
Esos problemas de la escuela se ven hoy agravados por una errada jerarquía en las prioridades educativas. Los espeluznantes casos de violencia en las aulas, de abuso y de sufrimiento innecesario en muchos niños son sólo la porción aparatosa de un problema mucho más profundo. El ser humano nace herido por el pecado y con una arraigada tendencia al mal. La mala educación basada en la espontaneidad y en la no represión conduce a la creación de unos microcosmos enfermos en las aulas.

Autor:  Arantza [ 23/11/2008, 21:41:36 ]
Asunto:  Re: La socialización

Al releer el post me doy cuenta de que el autor del artículo que queríamos pedir sobre la socialización está por aquí :roll: Creo que no hace falta ser muy lista, sino muy tonta para no haberse dado cuenta. Bueno, pues a ver si nos regala un artículo sobre el problema de la socialización en las escuelas. Para usarlo "contra los impugnadores" del homeschooling y para convencer de la mala socialización en las escuelas a muchos padres que igual no han pensado en el tema.

Página 1 de 1 Todos los horarios son UTC + 2 horas
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
http://www.phpbb.com/