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| Homeschooling como utopía renovadora http://escueladealicia.noadforum.com/viewtopic.php?f=2&t=19 |
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| Autor: | Arantza [ 26/09/2008, 17:53:40 ] |
| Asunto: | Homeschooling como utopía renovadora |
Es cierto que con limitaciones, deficiencias, y mucha cruz, pero el homeschooling tiene un lado que fascina por su carácter utópico. En julio, el Padre Jose María Iraburu hablaba de esta utopía educativa dentro de su espacio en Radio María, Luz y Tinieblas, en el contexto de una serie de conferencias sobre su libro Evangelio y Utopía. A ver si lo puedo pegar. |
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| Autor: | Arantza [ 07/10/2008, 17:10:15 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
Pues no puedo pegarla, a ver si alguien me ayuda. Conferencia n. 43 del programa. De distinta índole, este texto, del que luego entresacará lo fundamental -cojo una traducción de internet, no sé cómo será-, artículo orienta sobre qué hay detrás de la filosofía educativa del movimiento de la homeschool. Además del lado utópico cristiano, en el buen sentido de la palabra, está la aspiración a otra manera de aprender. http://www.contra-mundum.org/castellano ... _Tools.pdf |
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| Autor: | admin [ 07/10/2008, 18:49:50 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
+ Gracias, Arantza, por localizar y colgar el link a la traducción de este texto (no he leído la traducción, pero me imagino será fiel) admirable de Miss Sayers. Desde luego lo recomiendo, para reflexionar sobre la educación que queremos para nosotros mismos y para nuestros hijos. ¡Si hiciéramos nuestro su grito de guerra: "Distinguo" (distingo)!... ¡Cuánto tajo y qué poca capacidad de llevarlo adelante! Si te animases a "desglosar" el texto, desde luego sería un gran servicio a todos. Mientras tanto, pasen y lean. Podríamos, entre todos, sacarle mucho jugo a las observaciones de Sayers. |
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| Autor: | Arantza [ 08/10/2008, 12:33:03 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
La verdad es que hay mucho que decir sobre en qué consiste, cómo hacer, el medio para llegar al fin que queremos, una educación cristiana integral de nuestros hijos y a la vez una buena educación, de calidad, que les dé "las herramientas del saber", que los prepare para la vida, y para la Vida. Sería útil como dices José Antonio, volver sobre este artículo. Pero, como leemos en el principio de La Imitación de Cristo, lo que no nos sirve para el Cielo, para la santidad, vano es. No olvidemos eso y tratemos pues de hacer nuestra "homeschool", nuestra familia, a imagen y poniendo como modelo lo que podía ser la casa de Santo Tomás Moro o de la beata Alicia de Montbar, un lugar de crecimiento en la fé, de conformarnos cada día más al Evangelio. Partimos de nuestra nada, y anda que no se vé esa nada cuando empiezas la aventura del homeschooling. Es cierto que esta opción educativa no es camino exclusivo ni excluyente, y que además sin la ayuda de Dios, sin su gracia, nada podemos construir, pero me pregunto si es posible tender a la perfección evangélica que se nos pide como cristianos sin nuestros hijos, teniendo a nuestros hijos horas apartados de nosotros en centros educativos que han fijado otras metas, tantas contrarias a lo que queremos para ellos. El artículo de Sayers en sí mismo da para mucho, lo he traído aquí pues es una de las lecturas que nos mandan a los nuevos padres en las academias católicas a distancia de la línea de Kolbe o Mother of Divine Grace, y porque como dices, da para desgranar y comentar, es muy importante porque educar en casa no es meramente trasladar las clases a casa. Pero no quería tapar la primera idea con la que he abierto este hilo, que creo fundamental, la del carácter utópico y la potencialidad para la esperanza de esta modalidad educativa. La lectura del P. Iraburu en este tema nos puede servir de mucho. http://www.gratisdate.org/nuevas/utopia/default.htm Cuando pueda, comentaré del aptdo. 10 y del Final de esta obra lo que creo que es más pertinente aquí, pero dos de las ideas que acabo de exponeros las acabo de sacar de la lectura, y de mi experiencia como madre "homeschooler". |
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| Autor: | Arantza [ 08/10/2008, 12:38:22 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
Sobre todo la idea, que es común a otras madres que empiezan en esto, de cómo lo primero que notamos son nuestras limitaciones y defectos, nuestros pecados en especial. Y cómo eso nos hace implorar la ayuda de Dios para esta tarea que nos desborda. Pero también, porqué, como decía al principio, enamora, por las posibilidades que abre. |
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| Autor: | admin [ 08/10/2008, 13:57:03 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
+ Don José María Iraburu me parece admirable y además es buen amigo mío. Sed magis amica veritas... Aunque me fastidia no puedo evitar que me chirríe la palabreja "utopía". Las explicaciones que don José María da al comienzo del libro no acaban de disipar el problema que suscita tanto la palabra en sí (originada por el bodrio de libro llamado con el mismo título, escrito por Santo Tomás Moro, pero no por eso menos desaconsejable) y su posteridad (desde Campanella hasta Marx). No entiendo la división entre cristianismo "tópico" y "utópico". Utilizando esta terminología, ponemos el acento en el adjetivo, con lo que el sustantivo, de suyo, pierde toda su potencia. El así llamado "cristianismo tópico" o mundano, o liberal, a secas, es netamente anticristianismo y, como diría S.S. Pío IX, el peor enemigo del verdadero cristianismo. El pensamiento utópico, por lo demás, es lo que es, con sus condicionantes históricas (renacentistas y anticristianas) y querer bautizarlo a costa de perder la originalidad, la singularidad y la fuerza del sustantivo "cristianismo" es peligroso. Pero es que hay más: la -provisional- distinción tripartita entre "ascética", "utópica" y "política", también tiene sus peligros. O lo que es lo mismo: parte de una concesión indebida, la de aceptar los presupuestos de una Doctrina Social de la Iglesia "leída" a través del personalismo. Conforme a la Doctrina Social tradicional de la Iglesia, no hay escisión entre "ascética" (privada) y "política" (pública), sino distinción entre el orden moral que busca el bien común sobrenatural, es decir, Dios mismo (vida estrictamente espiritual y sobrenatural) y el orden que busca la consecución del bien común agibile (actuable, intrahistórico), que es propiamente la Doctrina Social, y su aplicación es la Política cristiana. Así las cosas, el cristiano tiene a su alcance la vida de la gracia (unión por la caridad con Dios), inmediatamente, y por los medios de la gracia (sacramentos, oración, penitencia), aspira que los dones del Espíritu Santo gobiernen su vida entera (vida mística), pero aspira también a un bien temporal común, actuable, histórico (que es la causa final de la vida social) y ese principio constituye la raíz de toda vida en común rectamente ordenada. Ahora bien: aparte de esos dos bienes (que fundan dos órdenes), ¿qué bien es el objeto de la "utópica"? Históricamente las utopías han supuesto una perversión al fundir los dos órdenes y pretender sustituir el objeto natural de la vida social (bien común actuable, histórico: la vida virtuosa), por el bien común absoluto (de suyo, Dios, pero en las visiones utópicas, la justicia absoluta, el paraíso comunista, el Reich que dure mil años...). En otras palabras: "utopismo" ha sido siempre la aspiración a establecer el cielo en la tierra. Por eso me parece una terminología peligrosa. Pero espero que este amistoso guante que le lanzo sirva para acabar de decidir a nuestro querido Páter don José María a intervenir en este foro, para ilustrarme y rectificarme. En fin, sé que he sido bastante abstruso, pero cuando intervenga mosén Iraburu lo aclarará todo. Con Dios, |
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| Autor: | Conchita [ 08/10/2008, 18:09:57 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
Citar: Sobre todo la idea, que es común a otras madres que empiezan en esto, de cómo lo primero que notamos son nuestras limitaciones y defectos, nuestros pecados en especial. Puedo dar fé de que es así. Y es el aspecto más difícil de la educación en general, y de la educación en casa, en particular: te pone delante de lo que eres, frente a frente y sin concesiones. Y no en el aspecto académico, claro está. Me tengo que ir poniendo al día con los interesantísimos artículos que traéis. A ver si saco tiempo, que he empezado el curso un poco atropelladamente y aún no estoy organizada del todo. Saludos. |
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| Autor: | Arantza [ 08/10/2008, 18:13:59 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
Pues precisamente acababa de copiar de la cita del libro del P. Iraburu Evangelio y Utopía, cap. 10, lo siguiente: Citar: Por otra parte, como fácilmente se entiende, en cualquier intento comunitario de perfección se revelan en seguida las imperfecciones personales de cada uno, muchas de las cuales, sin ese intento, hubieran quedado ocultas. Uno se muestra obstinado, otro retraído o demasiado entrometido. La imprudencia, la timidez, la precipitación, la superficialidad, el egoísmo, la envidia... todas las manías y defectos, cuando se intenta realizar en común una obra excelente, se muestran en seguida. Pero también se revelan entonces las virtudes y cualidades, la generosidad y la humildad, la abnegación y la servicialidad. Cómo nos duelen las perezas, el tiempo perdido, los nervios o enfados etc, el dar a los niños materiales que no han sido bien escogidos por no haber dedicado tiempo o haber atendido esa llamada de teléfono o ese foro de internet en vez de dedicarles el tiempo a ellos... pero a la vez, los niños nos descubren cómo son ellos los que quieren y les gusta aprender, cómo son dóciles y escuchan naturalmente a los padres y ellos mismos se organizan cuando no llegas... o a veces, cómo, si les dejas, la pereza y el desorden reinan... en fin, pero creo que aunque dentro del tema, lo estoy desenfocando un poco. Siento no poder entrar en la discusión que propone JA, está un poco fuera de mi alcance, estudié Filosofía pero hace ya veinte años... pero bueno, el sentido de utopía al que me refería al abrir este hilo es ese, el de empezar de nuevo, tender a un ideal, no conformarnos con el mundo "tópico" de los colegios y querer andar una senda poco transitada _y como prueba de lo poco transitada, lo poco transitado que está este foro también |
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| Autor: | admin [ 08/10/2008, 22:49:19 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
Olé. Pocos (por ahora), pero con buen humor y esperanza. En realidad, lo que quiero es provocar al Dómine Iraburu, para que nos visite y nos regale alguna intervención provocativa. Bueno, eso y advertir que más conveniente que hacer distingos entre un cristianismo "tópico-mundano-liberal" y uno "utópico", es insistir que está en la naturaleza misma de la fe el ponerla por encima de todo lo demás, hasta llegar si es necesario al sacrificio de todo lo demás. [Esto me recuerda un tema que expondré más tarde, sobre cómo el cristianismo es siempre el mismo, en todas las épocas y lugares, y la santidad a la que somos llamados, también. Ahora tengo que acostar -un poco tarde- al crío]. Vuestros testimonios me edifican. Os doy las gracias. Es muy importante que contéis estos aspectos "ascéticos" de la educación en casa. Yo, a fin de cuentas, soy sólo un padre (de familia). J.A. |
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| Autor: | admin [ 08/10/2008, 23:37:37 ] |
| Asunto: | Re: Homeschooling como utopía renovadora |
Antes de hablar de lo prometido, quiero insistir en que no creo que debamos confundirnos con el término "utópico". Intento explicarme. Pienso que no es que debamos proponer un "modo" peculiar de ser y vivir la fe y sus exigencias (por ejemplo, educativas), sino recordar cuales son las exigencias de la vida de fe y advertir que el peligro es siempre -y particularmente hoy- desvirtuar la fe, de modo que ya no comprendamos en qué consiste y cuáles son sus exigencias. Debemos hacer una llamada a todos, no sólo a los "campeones". Está la fe de Jesucristo y los dones del Espíritu Santo, y las virtudes, que llaman A TODOS. No hay dos tipos de cristianismo, sino sólo uno. Yo no me siento utópico, ni rebelde, ni nada. Me siento obligado por la misericordia de Dios, por la gracia de Dios. ¿Por qué creo que es importante decir esto? Porque no somos un grupo de chalados (bueno, un poco sí) o de gente que comparte una afición particular. Hay que dejar bien claro que lo que hace falta es volver a la fe de Jesucristo, sine glossa, que diría San Francisco. De este modo, hacemos un favor a todos los que les recordamos que si tienen fe están obligados a conocer las exigencias de su fe y que si no les interesan esas consecuencias, no les interesa su fe. Quien niega las consecuencias, niega la premisa. Así las cosas, hay que recordar a los católicos que hoy impera una atmósfera incompatible con la vida de fe y que ignorarlo o no querer afrontarlo es sencillamente haber pactado con el mundo: ser del mundo y no de Cristo. El P. Leen decía hace ya muchos años: “Un considerable número de cristianos está permitiéndose absorber unos principios que minan la construcción del pensamiento cristiano. No se dan cuenta de que para el cristianismo es mucho más peligroso vivir en una atmósfera de naturalismo que estar expuesto a la persecución directa. En los viejos tiempos del Imperio romano, los que se alistaban bajo el estandarte de Cristo veían, con una claridad lógica, que estaban obligados a cortar amarras con la vida social del mundo en el que vivían: con sus gustos, con sus costumbres, con sus entretenimientos. La línea de demarcación entre la vida pagana y la vida cristiana era cortante, claramente definida y evidente. Los cristianos modernos no están en una situación tan favorable. El armazón de la organización social cristiana aún sobrevive (n.d.a: en 1939). Esta organización da la impresión de ser tan sólida e imponente que fácilmente nos pasa desapercibido el hecho de que ha perdido su alma. Bajo el refugio de esa organización vital creada por el cristianismo se han infiltrado costumbres, modos de comportarse, hábitos de pensamiento, quizás aún más antagónicos con el espíritu del cristianismo que las costumbres y las maneras de la Roma pagana”. El Padre Leen analizaba el modo de difusión de ese pensamiento: “Esta infiltración de un paganismo post-cristiano ha sido continua pero lenta, y su avance resultaba imperceptible. El cristiano de hoy en día piensa que está viviendo en una civilización cristiana. Sin prevención, sigue la corriente de la vida social a su alrededor. Sus diversiones, sus placeres, sus anhelos, sus juegos, sus libros, sus periódicos, sus ideas sociales y políticas son prácticamente las mismas que las de las personas con las que se junta y que pueden no conservar ni un vestigio de principios cristianos en sus mentes. Sólo se diferencia de ellos en que mantiene algunas creencias religiosas distintas y en que se aferra a algunas prácticas religiosas diferentes. Pero aparte de eso, en lo que llamamos mundo civilizado, no existe ningún contraste llamativo entre la conducta vital visible de un cristiano y de un no cristiano. A los cristianos les divierten y les interesan las mismas cosas exactamente que atraen a los que han abandonado toda creencia en Dios. El resultado es un creciente divorcio entre la religión y la vida en el alma del individuo cristiano. Poco a poco su fe deja de ejercer un efecto determinante sobre el conjunto de las ideas, de los juicios y de las decisiones en lo que él considera su vida puramente “profana”. Su fisonomía, en cuanto ser social, no conserva ya traza alguna del efecto formativo de las creencias que profesa. Y rápidamente su fe se convierte en algo heredado por tradición, una rutina, y deja de ser algo hacia lo que se dirige la mirada en busca de una fuente real de vida”. “¿Es acaso posible respirar un aire contaminado sin que nuestros pulmones se vean afectados por él? El cristiano de hoy, nace y crece en una sociedad prácticamente descristianizada del todo. Su sistema de pensamiento, que determinará sus criterios, sus gustos y sus juicios en todos los asuntos de importancia, se corrompe de manera gradual por los errores dominantes en la sociedad. Estos errores flotan como gérmenes malignos en los medios por los que se transmiten ideas a la mente: en libros, en obras de teatro, en películas, en periódicos, en conferencias y en cualquier otro medio usado para propagar las ideas humanas [sobre todo en la televisión, n.d.a]. El cristiano que, bajo la acción de la gracia divina, encuentra la fuerza y el coraje para revolverse contra los criterios de valor dominantes, de un modo instintivo se vuelve hacia los santos en busca de un esquema vital satisfactorio”. ----- Como resumen, me quedo con una frase también del P. Leen: “Los auténticos hombres son los santos, y sólo ellos han sabido realmente en qué consiste la vida”. Lo que proponemos, con la escuela de Alicia y con todas nuestras demás iniciativas es imitar a los santos. Nada más. Porque ellos han sabido realmente en qué consiste la vida. Abrazos, |
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